Chromebooks – ¿Son necesarios?

Rodeados de un relativo revuelo mediático llegan los Chromebooks, ordenadores ultra-portátiles que funcionan con el sistema operativo de Google: el Chrome OS, que no es otra cosa que un navegador web “glorificado”.

El hardware de los equipos está manufacturado por Acer y Samsung, y como característica principal destaca su exiguo disco duro, de apenas 16 GB y 2 GB de memoria RAM. Como no podía ser de otro modo tratándose de equipos optimizados para trabajar en red, vienen bien equipados respecto a conexiones, disponiendo de Wi-Fi con banda doble y 3G integrados, 2 puertos USB 2.0, minipuerto VGA y ranura para tarjeta de memoria 4 en 1. El ordenador de Acer dispone de un puerto HDMI.

Los notebooks de Google están diseñados para trabajar exclusivamente con aplicaciones en la nube; es decir, no podremos instalar ningún software en el ordenador y necesitaremos de una conexión permanente a internet para trabajar con él.  Podremos utilizar Google Docs, Gmail, Picasa, etc… justo como podemos hacer ahora mismo con cualquier dispositivo, incluso móvil. Necesitaremos de una cuenta de Google para trabajar y descargar aplicaciones y los portátiles tendrán la misma utilidad que un pisapapeles cuando esten sin conexión a la red.

El gran error de este, reconozcámoslo, arriesgado proyecto, es su elevado precio de salida al mercado: 349 dólares el Acer, 499 el Samsung.  De haber mantenido el precio en torno a los 100 dólares, -tal como se pretende hacer con ese largo e inacabable proyecto de los portátiles para países pobres– hubiera cubierto un nicho muy concreto del mercado, satisfaciendo ya demanda de todos aquellos que sólo quieren el ordenador para navegar por internet y no necesitan usar ni pagar equipos potentes. Pero al precio actual, parece descabellado pagar por algo que es tan sólo una de las muchas funciones que ya tenemos en nuestros ordenadores.

Si queréis ver cómo es la experiencia de trabajar con Chrome OS lo tenéis muy fácil: simplemente os descargáis el navegador Google Chrome, os váis a la Chrome Web Store y añadís las aplicaciones o extensiones deseadas. ¡Voila!

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